
Cinco victorias en seis carreras significa ser algo más que un piloto de Fórmula 1, es hacer historia, estar al mismo nivel que el mítico y único Michael Schumacher. En Mónaco sólo ganan los grandes, los dioses de este deporte, y Button dominó de principio a fin, nadie pudo hacerle sombra, lo que le encamina a ser toda una leyenda en este deporte, algo que hace unos meses era impensable y sonaba a chiste. Brawn encamina al resignado piloto ingles ha ser campeón del mundo, y él con ayuda de Barrichello ayudarán a que su equipo se lleve el mundial de constructores. La aplastante superioridad de este equipo se ve en la declaración de Jenson:
Por primera vez he tenido tiempo para dar vueltas disfrutando del entorno, mirando terrazas, aunque alguien dijo una vez que hice eso… Recordando lo que le dijo el entonces su jefe, Briatore.
A excepción de alguna que otra pequeña batallita, la carrera fue un tostón, destacando un error garrafal de Massa al saltarse una chicane intentando adelantar a Vettel, lo que le costó dejarle pasar y perder la posición con un avispado Rosberg, el resto poco interés tuvo.

Cientos de seguidores se acercaron al Gran Premio más glamuroso de la temporada para ver a su ídolo Alonso hacer algo grande, aunque con el coche actual poco puedo hacer, mejorando un par de posiciones con respecto a la salida, del noveno al séptimo puesto. Renault espera ansioso un gran paquete de mejoras para Turquía, donde Alonso espera poder hacer algo grande, al igual que en Silverstone y Singapur.
Unos tantos y otros tan poco…. ainsss:

salu2



